Este reencuentro con Barcelona ha sido un acierto total. Desoímos al maestro Sabina cuando dijo "que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver" pero es que Barcelona es especial. Desde el primer minuto te sientes identificado con sus ambientes, integrado en la mezcla cosmopolita y atraído por su belleza y sus diferencias estilísticas. En definitiva, te sientes admitido como uno más.
Nuestro tercer día en ella solamente disponíamos de la mañana y la quisimos
dedicar al paseo marítimo. Antes quisimos acercarnos a ver el Arco de Triunfo y hacer una pequeña incursión por el Parque de la Ciudadela.
Como los días anteriores, cogimos el tranvía desde el área de autocaravanas hasta Glorias y aquí cogimos el metro.