21/2/13

Roma 1



El día que España jugaba la final del campeonato mundial de fútbol llegamos a Roma. Fuimos directamente al área de autocaravanas (Área LGP  41°52'31.94"N  12°33'19.91"E). Es muy grande y las parcelas estaban bien aunque con poca sombra porque los árboles aún eran pequeños. 



Despues de darnos una ducha nos fuimos en busca de un bar. Misión imposible. Esto no es España donde lo raro es encontrarte una calle sin bar. Encontramos un área recreativa inmensa con posibilidades de practicar un montón de deportes pero bares, ninguno. Nos dicen de un restaurante-pizzeria con grandes terrazas donde nos tienen esperando 15 minutos en la puerta hasta la hora de apertura,  que es justo cuando empieza el partido. Cuando finalmente entramos la pantalla del televisor la tienen dentro y solamente sirven bebidas en la terraza. No se puede pagar cuatro euros por una cerveza para ver la televisión a través de unos cristales así es que nos fuimos de allí y preguntamos a varios viandantes que, o no contestaban o no sabían o nos decían, como alguno hizo, que él lo veía en su casa. La amabilidad  no abunda y la echamos en falta muchas veces.

 Finalmente encontramos un hotel con restaurante al aire libre y con una pantalla de dos por tres metros así es que nos pedimos unas pizzas con cervezas y vimos el partido rodeados de italianos que claramente querían que ganara España.
Por primera vez somos campeones del mundo en fútbol aunque haya españoles que no le den ninguna importancia, como los que encontramos al llegar, instalados al lado de nuestra auto habienso infinidad de sitio libre. Les saludamos  y les comentamos, con la alegría que traíamos, que ya éramos campeones. Bajaron la cabeza como si no fuera con ellos y contestaros: "pues bueeeno" Y siguieron a lo suyo. Nos fuimos a dormir y al día siguiente tuvimos una primera toma de contacto con Roma.


Día 12

En el área te venden los tickes del tranvía o del autobús que te lleva a la estación de metro Termini.  Nos aconsejaron el tranvía porque no tiene problema de tráfico y pasa con mucha frecuencia.  Nadie te pide el tiket pero hay que validarlo al entrar si no quieres arriesgarte a una multa. Tiene un tiempo de duración en el que puedes usar otros transportes con él.
En la estación estuvimos más de una hora dando vueltas buscando un punto de información que según nuestro plano tendría que estar allí. Luego resulta que estaba fuera de la estación, pero eso lo supimos después.
 El metro de Roma tiene solamente dos líneas la A y la B y es un modelo impropio de una ciudad como Roma en cuanto a calidad se refiere. Nos fuimos a La Piazza d’Espagna con su gran escalinata que conduce a la Iglesia de la Trinità di Monte



La verdad es que me defraudó un poco la plaza. Quizá me la había imaginado más grande o en un alto, como el Sacre Coeur de París. No sé, el caso es que no me pareció  de tanto interés como para estar siempre abarrotada de turistas haciendo fotografías y descansando en sus escalones.







Aquí está la tan fotografiada fuente “La Barcaccia” conmemorativa del desbordamiento del Tíber y  de la barca, que según dicen, llegó hasta esta plaza. Tuvimos que sentarnos nosotros también pues el calor era insoportable y nos estaba pasando factura las vueltas y más vueltas que dimos por los pasillos de la estación. 



Algo repuestos caminamos por las principales calles comerciales que salen de esta plaza, como la Via del Condotti a cuya entrada nos sorprendió ver, en este tiempo, un decorado puesto de castañas asadas.



Nos acercamos a otra oficina de turismo buscando un plano y algo de información y nos encontramos escuchando que se habían terminado los planos, pero además, de forma muy antipática y con un considerable desprecio. El mismo que nos hemos encontrado en otras partes de Italia. En el primer kiosco que encontramos compramos uno pero no entendí ese interés en ser desagradables. En Florencia nos sucedió lo mismo en la primera oficina que entramos, menos mal que en otra que había cerca de la Academia nos atendió una chica que hablaba el español estupendamente y que se volcó con nosotros en facilitarnos todo tipo de folletos y planos en nuestro idioma.
Fuimos a ver la espectacular Fontana di Trevi adosada a la parte trasera de un palacio y cuyo diseño fué encargado por el Papa Urbano VIII a Bernini y construida por Nicola Salvi. Está siempre llena de turistas y es una bella fuente a cuya popularidad ayudó las escenas rodadas aquí de la película "La Dolce Vita".








 Existen dos tradiciones, una es comerse un helado mientras se contempla la fuente y otra es tirar tres monedas al aire para volver a Roma. El helado me lo comí pero solamente tiré una moneda así es que no sé yo si tengo asegurada la vuelta.





Como estábamos cansados y con un calor exagerado buscábamos un lugar con aire acondicionado para tomar una cerveza pero  solamente encontrábamos restaurantes. Entramos en un par de iglesias buscando más el fresco que lo que pudiera tener de interés y lo encontramos pero no vimos nada destacado en ellas.

























Esta mañana nuestro objetivo prioritario además de hacernos con el tranvía, metro y pasear un poco, era comprar el Roma Pass, una tarjeta que nos costó 25 euros con la que tienes durante tres días todos los transportes gratis, además de dos entradas para visitar lo que quieras de Roma y que nosotros utilizamos para el
Coliseo Palatino y Foro y para el Castello de Sant’Angelo. Sale muy rentable pues con el precio de las entradas viajes gratis los tres días. Se pueden encontrar en los kioscos y tabacaleras del metro pero aquí tiene el inconveniente de que no
puedes pagarlas con tarjeta. En las oficinas de información sí te lo permiten así es que nosotros las compramos en la oficina de los “simpáticos”.




A la llegada a la estación ya habíamos visto un super así es que entramos en él a
comprar algo de fruta y verdura antes de volver a la auto.

Nunca hemos agradecido tanto el tener ducha exterior en la auto como hoy. La hemos cambiado de sitio a otra parcela más discreta e independiente y nos hemos
refrescado con ella. 
Todo el viaje llevábamos aliviándonos del calor con el ventilador del techo, pero hoy, la ducha también ha pasado a formar parte de estas bendiciones, como las cantimploras que compré y que mantienen fresca el agua durante cuatro o cinco horas.

Puedes seguir leyendo nuestro viaje en Roma II



PRECIOS 2010:
Metro o tranvía: 1 euro
Tarjeta Roma Pass: 25 euros

4 comentarios:

  1. Me encantó Roma!!!! Yo fui en agosto y pasé mucho calor también!!!

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  2. Pues aprovechando me doy una vueltecita por Roma que no me viene mal. Yo en Italia no he estado todavía. Tuvimos que elegir entre Grecia e Italia y elegimos Grecia. Bueno vamos al rollo de +1. Besooos

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  3. Roma me gustó mucho a pesar del calor que fue general en toda Italia. Y a Grecia tengo muchísimas ganas de ir.
    Gracias a los dos.

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  4. Hermosisima toma de la iglesia , preciosa las esculturas . Felcitaciones y mil gracias por compartir esta belleza

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