22/2/13

Roma II

Día 13:


 El Coliseo, Palatino, Foro Romano y Los Museos Vaticanos

Roma tiene dos aeropuertos, el Fiumicino o de Leonardo Da Vinci  que es el más grande de Italia y el Ciampino al que fuimos anoche  a buscar a Jesús, nuestro hijo. Llegaba a las 12 y antes nos aseguramos de que en el área nos dejaran entrar a esas horas.
Esa noche nos acostamos muy tarde pero el despertador lo pusimos a las siete y media porque nos dijeron que las colas en el Coliseo, que era lo que teníamos pensado ver al día siguiente, eran enormes.
 Dormimos poco y allá nos fuimos los tres con la enorme ilusión de ver el gigantesco anfiteatro.



Había muchísima cola y en ella nos pusimos hasta que nos enteramos que con el Roma Pass no había que  hacerla y pasamos directos. Otra ventaja más de la tarjeta. Con la entrada del Coliseo se puede ver también el Palatino y el foro.



Es una impresionante obra romana erigida por el emperador Vespasiano en el año 70 d.C y terminada por Tito diez años despúes. Originalmente se llamaba Anfiteatro Flavio en honor de la familia de emperadores de Flavia que lo construyó y se cree que pasó a llamarse Coliseo por una gran estatua que había junto a él: el Coloso de Nerón. Tenía una capacidad para 50.000 espectadores y uno no puede menos de imaginar los espectáculos de gladiadores y luchas con animales salvajes que se representaban allí. Es el mayor edificio romano y a pesar de su saqueo utilizándolo como cantera  se mantiene muy bien como demostración de la grandiosidad de Roma.






















De aquí nos dirigimos al Palatino pasando por el Arco de Constantino situado en medio de la Vía Triumphalis y que era el recorrido que hacían los emperadores después de sus victorias bélicas. En los libros de Escipión El Africano, que ahora estaba leyendo nuestro hijo para entrar en ambiente, se habla varias veces de ello.



El Palatino es la colina más famosa de Roma donde cuenta la leyenda que estaba la cueva de la loba que amamantó a Rómulo y Remo y donde se asentaron los primeros habitantes.


 En la época imperial las principales familias romanas y algunos emperadores construyeron allí sus residencias. De esta época viene el término “palatium” que se usaba tanto para designar la colina como la vivienda del emperador.  




Entre las domus, que así se llamaban a las viviendas unifamiliares romanas, está la Domus Tiberiana, la Flavia y la Augustana , todas ellas en proceso de restauración y de las que bien poco se puede ver. Tambien se encuentra aquí el estadio en forma de circo que mandó construir  Domiciano para distintas celebraciones y fiestas.




Es de esperar que con el tiempo los futuros visitantes puedan hacerse una idea mejor de cómo eran estas casas y su vida en ella, pues como decían unos sevillanos,  que se sentaron a nuestro lado en el césped de los jardines a comer el bocadillo: ” hay que coger fuerza porque todavía nos quedan por ver mil quinientas toneladas de piedra”.


Bromas aparte, es una verdadera maravilla poder contemplar estos restos cargados de historia. Está todo muy mal señalizado pero el tiempo que se pierde buscando e identificando los edificios se disfruta paseando  por estos orígenes de Roma.



Desde esta colina se obtiene una vista impresionante del Foro romano que era el centro de la vida romana y dónde  se desarrollaban todos los acontecimientos políticos, comerciales y  religiosos…  También se accede a él desde aquí y paseamos por la Vía Sacra que es como se denomina a la vía principal del foro y vimos los restos de edificios tanto públicos como religiosos y  los Arcos de Tito y Septimio Severo.




Sin darnos cuenta se nos fue toda la mañana y como nos habían hablado de la posibilidad de dejar reservadas las entradas a los Museos Vaticanos para no tener que hacer cola al día siguiente, cogimos el metro y nos fuimos para allá. Queríamos llegar antes de las tres, hora que nos dijeron que cerraban la venta de billetes, con tan buena suerte que no había nada de cola, así es que entramos dentro. Yo creo que todas las colas se agolpan a primera hora de la mañana.
   
No teníamos programada la visita y sabíamos que no podíamos entretenernos mucho si queríamos ver lo máximo posible pues a las seis cerraban.
Los Museos Vaticanos son una colección muy extensa de arte que comenzó con la propiedad privada de arte de Julio II y a la que se han ido incorporando todos los testimonios del mercenazgo de los Papas. 


    



Está formada por una gran variedad de museos y colecciones dentro de un marco arquitéctonico de escalinatas, galerías y estancias diseñadas por Bramante y Rafael.





 Hay un recorrido para el visitante que culmina en Las Estancias de este último, las cuatro estancias privadas que Julio II encargó pintar a Rafael y sus discípulos y la Capilla Sixtina, llamada así por el Papa Sixto IV y famosa por la decoración pictórica  de Miguel Angel.

















Tampoco aquí se podía hacer fotografías pero a estas horas los vigilantes debían de estar cansados y con la guardia baja y pude hacer alguna. Confieso que es lo que más interés tenía en ver de toda Italia desde que en el instituto la profesora de arte nos contagió su admiración por esta obra. También me gustó ver el original de varias esculturas que dibujé a carboncillo en la Facultad como el Torso de Belvedere.



Otra cosa que llama la atención en los Museos Vaticanos es la escalera de Bramante por la que se accede al exterior. Es otra obra de arte formada por una doble hélice, una de bajada y otra de subida inspirada en la del Pozode San Patricio que vimos en Orvieto y que han querido comparar en su forma con la cadena de ADN.




 Por hoy, después de los muchos kilómetros caminados dimos por 
terminada la visita a Roma. Cogimos de nuevo el metro y en la estación central volvimos a comprar víveres y de nuevo el tranvía nos llevó a descansar a la auto.




PRECIOS 2010
Tarjeta Roma Pass: 25 euros (permite la entrada a dos monumentos o museos y todos los  transportes gratis durante 3 días)
Entrada Museos Vaticanos: 15 euros.


                 

6 comentarios:

  1. ¡Qué recuerdos! El Coliseo es espectacular, pero su entorno le supera con creces. De todas formas, a decir verdad, no sabría que escoger como 'lo imperdible' de Roma, porque, Roma entera és imprescindible.

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  2. Qué maravilla! Ojalá hubiera conocido tu blog cuando estudiaba la carrera (arte)... me hubiera venido muy bien. Las imágenes son impresionantes... : Laocoonte, torso Benvedere, Coliseo... y un acierto que indicar los precios de las entradas.

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  3. Roma me encantó. Volveré a ir desde luego. Cuando me paré delante del majestuoso Coliseum, lloré, literalmente lloré. Para mi siempre fue la obra más impresionante construidam mi sueño era visitarlo, sentirlo.
    Mis hijos me miraron a los ojos y me preguntaron si estaba triste. -Sólo es emoción les respondí.

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  4. Yo tampoco sabría con qué quedarme de Roma. Pero, sin duda, el Coliseo me impresionó por su tamaño y significado.
    Y en cuanto a los Museos Vaticanos, desde que una profesora me contagió su amor por el arte estaba deseando ir,
    Gracias por vuestros comentarios. Abrazos!

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  5. Uuauh! ¡Vaya día intenso en Roma! Los Museos Vaticanos se podrían considerar un viaje en sí mismo :)

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    Respuestas
    1. Es lo que tiene Roma. Hay mucho para ver y los Museos Vaticanos son para dosificarse porque si no, termina uno cansado y sin apreciar las obras. Un saludo!

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