12/12/13

Bruselas, un paseo por el corazón flamenco

                                       Recorriendo Bélgica en tren (3)

Bruselas  fue el segundo destino elegido, después de Brujas, en nuestra estancia en Lieja. Es capital de Bélgica y sede de la Unión Europea. Está situada en una llanura formada por el río Senne y llegamos a ella en tren, como a todas las ciudades belgas que visitamos. Nos bajamos en la Estación Central  (construida por Horta en 1953 y que une en parte de forma subterránea y en parte aérea las estaciones del norte y del sur)
Buscando una oficina de turismo pasamos  entre  contenedores decorados con pinturas que  le daban un alegre toque de color al pavimento. Podían tomar ejemplo algunas ciudades nuestras y permitir el arte callejero cuando éste va acompañado de cierta estética o calidad.




En Bruselas se siente ese peculiar espíritu de libertad que caracterizó  el mundo de la arquitectura, de la pintura y la poesía del último siglo. En ella terminaron poetas como Victor Hugo o Rimbaud.
Callejeando en dirección a su Grand Place por calles estrechas de aspecto medieval, empezamos a sentir el ambiente flamenco y pintoresco de la ciudad. Pasamos entre tiendas de antiguedades con juguetes de hojalata, muñecos, carteles y sellos antiguos. Las calles comerciales están repletas de chocolaterías con grandes figuras de chocolate y escaparates con gofres de mil sabores. 



Es una ciudad muy animada  y al igual que lo que ocurría en Brujas, su Grand Place o Plaza Mayor, en flamenco Grote Markt, es el corazón desde la época medieval. Declarada como Patrimonio de la Humanidad, es una plaza rectangular preciosa llena de turistas y rodeada de bellas casas barrocas del siglo XVII, pertenecientes a los distintos gremios comerciales. 



Entre sus edificios renacentistas de diferentes épocas se encuentra la Casa del Rey que, curiosamente, no fue nunca residencia real. 


y el Hotel de Ville o Ayuntamiento, que construido en el siglo XV es el edificio más antiguo y uno de los más bonitos. 


Sobrevivió milagrosamente en 1695,  cuando los otros edificios de la Plaza fueron destruidos, a los bombardeos de las tropas francesas en la Guerra de la Liga de Augsburgo. Su campanario también llamado tour inimitable tiene 96 metros de altura y está coronado con una figura de San Miguel.



Esta plaza, de la que parten  siete calles que conducían a las siete puertas de la ciudad, ha sido escenario de muchos hechos importantes de la vida belga como la decapitación de los condes Egmont y Hornes en 1568, siendo el Duque de Alba gobernador de las provincias flamencas.

En esta Gran Place se encuentran 3 museos:

  • Museo que alberga en su interior una colección de trajes del Manneken Pis.
  • Museo del cacao y del chocolate
  • Museo dedicado a la industria cervecera

Después de admirar estos edificios, hacer fotografías y participar del bullicio de la plaza; salimos en busca de un restaurante olvidando por completo lo cerca que nos encontrábamos del  Manneken Pis, la popular escultura de bronce, de unos 50 cm., del “niño meón” también llamado Petit Julien. Es el símbolo de la ciudad y en determinadas fechas le visten con otro traje relacionado con la fecha señalada. Desde el siglo XVIII existe la tradición de regalarle ricos vestidos que pueden verse en el Museo Municipal.

Accedemos caminando a  las Galerías Reales de Saint Hubert, la primera galería comercial de Europa (las Galerías Vittorio Enmanuelle de Milán son muy semejantes a estas aunque de diseño algo posterior).
Es un majestuoso centro comercial de 1847 construido por el arquitecto Cluysenaer. Posee una preciosa bóveda de cristal que ilumina todo tipo de tiendas de ropa y joyerías de lujo y en el que se encuentran las chocolaterías más exclusivas de la ciudad. Posee también bares y restaurantes. 



Desde estas galerías, tambien llamadas de la Reina, salimos directamente a pasear por la Rue des Bouchers traducido como Calle de los Carniceros. En esta calle se concentran los restaurantes más turísticos de la ciudad, muchos de ellos con los camareros en la puerta intentando captar clientes.



Es entretenido pasear entre sus terrazas con vistosos toldos de colores y con cartas y ofertas de todo tipo de menús. Los alimentos los tienen perfectamente colocados en expositores con cierto orden y colorido.




Dejamos esta calle y, cerca de las Galerías, nos llamó la atención un restaurante atestado de gente con una carta muy variada y asequible. No lo pensamos dos veces y entramos allí esperando tener suerte con la comida, y así fue. Pedimos una lasaña de pescado y pollo asado con puré de manzana. El postre ya no lo recuerdo, pero el servicio fue rápido y atento. Es una pena que no me quedara con el nombre del restaurante.
Salimos de allí dispuestas a pasear y ¡vaya si lo hicimos!
Al primer sitio donde nos dirigimos fue a la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula (patrones de Bruselas) situada en una gran plaza en el límite entre la zona baja y la zona alta de la ciudad.  


Es un gran templo con dos torres imponentes en la fachada  en la que predomina el estilo gótico combinado con el románico y el renacentista. Su origen se debe a una ermita que se dedicó a San Miguel alrededor del año 1000, y que  tuvo que ser ampliada poco después al llevar allí los restos de Santa Gúdula. Posteriormente se levantó una iglesia románica que, al quedarse pequeña, comenzó a formarse la iglesia actual. Se conservan restos en la cripta romana que visitamos  accediendo  a ellos desde el interior de la iglesia. 


Tiene tres naves y grandes ventanales que le dan luz, así como rosetones y vidrieras magníficas. El púlpito también llama la atención, decorado con motivos de Adán y Eva .


En estas fechas había una exposición de belenes realizados por comunidades extranjeras residentes allí. Buscamos el de los españoles y nos llevamos una gran decepción. Ni  siquiera guardaban proporción las figura. En cambio, nos gustó mucho el presentado por China.


         
Ya en el interior de la catedral nos damos cuenta de la vinculación que tiene Bruselas con el cómic. Nos sorprende ver mediante viñetas la narración del origen de la catedral.  Desde  aquí nos fuimos en busca de uno, de los muchos distribuido por la ciudad.



La Escuela de Bruselas, dedicada a la publicación infantil, fue iniciada por Hergé y le dio al cómic famosos personajes como el de Tintin. La industria del tebeo está muy considerada en Bélgica y aquí en Bruselas existe la llamada Ruta del Comic, donde se pueden ver en las fachadas de los edificios, imágenes pintadas de los comics belgas más destacados.


Pasamos por delante del  Museo del Comic cuyo edificio ya es interesante  en sí, aparte de por la colección de comics de su interior. Este edificio es obra del arquitecto modernista Victor Horta, uno de los mayores precursores del modernismo o art-nouveau belgas.
Paseamos por la Plaza de los Mártires, de estilo clásico, donde antiguamente lavaban las pieles los curtidores y en la que destaca el monumento a los héroes muertos en la revolución de 1830. Los edificios son simétricos y uno de ellos corresponde a  la sede central del Gobierno Flamenco. 



Saliendo de esta plaza nos encontramos en la Calle Nueva. Es una calle comercial llena de gente y donde se encuentra  l’Eglise Notre-Dame-du-Finistère, mezcla de barroco y estilo clásico.


           

















Desde aquí, caminando por un montón de calles, fuimos a parar a la Plaza de Ste. Catherine donde se encuentra la Iglesia del mismo nombre. Como se nos estaba haciendo de noche, no entramos a visitarla. 


También estuvimos paseando entre los puestos de madera del mercadillo navideño. En Bélgica, al igual que en otros países europeos, hay gran profusión de mercadillos navideños en los que se puede comprar desde objetos de decoración,  velas, postales, hasta dulces, caramelos y chocolates e incluso tomarse unas cervezas acompañadas de un pincho como hicimos nosotros.



Camino de la estación volvimos a pasar de nuevo por la Grand Place y dejamos para otra ocasión la visita a:
  • El Palacio de Justicia, situado en la parte alta.
  • La Église de Notre Dame de la Chapelle, perteneciente a la comunidad española y la más antigua de Bruselas, donde se encuentran los restos del pintor Peter Brueguel “el viejo.”
  • El barrio de Le Sablon donde se encuentra el jardín Le petit Sablon y la Église Notre Dame de Sablon, característica del gótico brabantino.
  • El palacio Real Belga con pinturas de Rubens y tapices de la escuela madrileña.
  • Los edificios de la  zona de la Unión Europea.


Y de los mercadillos navideños de Bruselas nos fuimos a La Villa de Noel  o Mercado Navideño de Lieja , donde  habíamos quedado.

7 comentarios:

  1. Me habían dicho que Bruselas se podía ver en un día y que era un poco gris y aburrida. Pero después de leer vuestro post, me parece que ofrece muchas cosas interesantes. Voy a tomar nota por si se presenta la oportunidad de una escapada en breve :-)

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    1. A mí me gustó y dejé muchas cosas por ver, entre ellas la ruta del cómic. Lo dejé para otro día y al final opté por conocer otra ciudad.
      Lo bueno de Bélgica es que puedes ir un día a cada ciudad porque las distancias son pequeñas.
      Un abrazo!

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  2. Qué barbaridad, cómo callejeas Pilar! Vaya paseo más interesante. Muchas gracias por estas ventanas. Un abrazo!

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    1. En invierno hay que aprovechar a caminar porque se hace de noche enseguida!
      Un abrazote y gracias!

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  3. Los frutos del mar me encantan. Especialmente los moules. Pero nunca me comeria una lasaña de pescado. Me suena un poco a los horribles raviolis de pescado que probe en Cinque Terre.

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    1. Hola Eduardo. No he comido nunca pasta de pescado pero la lasaña de Bruselas puedo decirte que estaba buenísima!! Y estoy contigo en que los moules and frites en Francia y Bruselas los preparan estupendamente.
      Un abrazo!

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  4. ¡Cómo me acuerdo de nuestro pequeño viaje a Bruselas hace unos años! nosotros optamos por quedarnos en la capital y dejar otras ciudades para otro viaje. Fuimos en la misma época y nos encantó. Creo que es una ciudad que da para más de un día. El Barrio de Sablon es muy interesante y vanguardista. Me encantó ese punto divertido que tienen con sus constantes alusiones al comic y las chocolaterías y sus mercadillos navideños... bueno, todo.
    Un abrazo y felices fiestas.

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