27/5/13

Milán


Día 25

Comienzo mi visita a esta ciudad de Milán con una brevísima reseña:
Su origen se remonta a galos y celtas. Por su situación, en la entrada de la península italiana, al igual que Bérgamo y las ciudades Lombardas, sufrieron  las continuas disputas de romanos, ostrogodos, longobardos, austriacos y españoles. Ha estado dominada por el clero, la nobleza y la burguesía. De de todo ello quedan testimonios pero fueron quizá, los Visconti y los Sforza con sus actividades arquitectónicas  y mecenazgos, los que marcaron la imagen de la ciudad. En el siglo XVIII y bajo Napoleón también hubo una  importante actividad arquitectónica, y en el XIX las calles y la imagen de Milán cambian su aspecto con importantes edificios y reconstrucciones.

Para pernoctar nos fuimos al área de Bollate. Menos mal que llevábamos navegador porque el acceso, en obras, estaba complicadísimo. Situado justo en la esquina de Giuseppe Verdi con Vincenzo Attimo y las coordenadas son  45º32'50'' N  9º06'42.'' Es lugar de mercadillo. Cuando llegamos de noche no lo encontramos y nos quedamos a dormir, por indicación de un vecino, en los aparcamientos de la calle Gianni Ricardi que no tiene salida y es un sitio tranquilísimo, al lado mismo del área.


Para visitar la ciudad aparcamos en la Vía Marina, una calle muy céntrica, de zona azul. Al ir de camino a la Oficina de Turismo, nos encontramos la bonita Iglesia de San Babila.  En el interior, de tres naves, vimos su ábside con mosaicos. No se sabe su origen porque sufrío múltiples reconstrucciones. El campanario original también se derrumbó en el siglo XVI.


La Oficina estaba en los soportales de la gran plaza del Duomo. Lo primero que hicimos al salir fue ir a ver el interior de tan majestuosa catedral pero, como tenían los accesos restringidos por estar en misa, nos fuimos a sacar las entradas para subir a sus terrazas.




Después de haber subido a la Cúpula de San Pedro en Roma y a la del Duomo en Florencia, ahora tocaba estar  cerca de las gárgolas y de los pináculos en la catedral de Milán. El paseo en estos niveles, entre los elementos arquitectónicos y las decoraciones es una experiencia que me gustó y que aconsejo. 




Me recordó la subida al Ierónimus en la Catedral de Salamanca, en la que aparte de recorrer su estructura por fuera, se accede a ver desde las alturas, el interior de las naves de la catedral. Una vista inusual.



Queríamos ver varias iglesias antes de que las cerraran, así es que nos dirigimos en primer lugar a la Iglesia de San Ambrosio, aunque dando un pequeño rodeo por la calle Mercanti en la que había un pequeño mercado de libros y estaba muy animada



La Iglesia de San Ambrosio se levantó como basílica dedicada a los mártires sobre un cementerio paleocristiano. Se consagró a San Abrosio tras su muerte en el año 397, pero primeramente estuvo consagrada a San Gervasio y San Protasio. Delante de la iglesia tiene una especie de atrio con columnas romanas y flanqueado por dos campanarios. Igualmente estaban en misa y tampoco la vimos como nos hubiera gustado. 



De aquí nos dirigimos a Santa María de la Grazie. Es la iglesia  donde se encuentra la famosa Santa Cena de Leonardo de Vinci. Después de haber visto tantas representaciones e interpretaciones del cuadro teníamos una enorme curiosidad por ponernos frente a él. Se encuentra en el refectorio del convento, pero no pudimos satisfacer el deseo. Solamente se puede ver con visita reservada, como mínimo dos semanas antes.





La iglesia no la abrían hasta las tres y media así es que nos fuimos caminando hasta el Castello Sforzesco. 





Se le conoce como La Roca Viscontesa por ser construida por Galcazzo II Visconti. Al ser destruida en 1447 durante la república ambrosiana, Francisco Sforza manda erigir el castillo en 1450. Es una fortaleza impresionante con dos torres magníficas y un patio de armas como dos campos de fútbol, con una altura en sus paredes por encima de los 30 metros. Una construcción colosal que da idea del poder económico y militar de los Sforza, una de las familias más poderosas en su tiempo, de Milán, que era una ciudad estado.


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Actualmente es sede de los museos municipales. Su pinacoteca tiene la Piedad inacabada de Miguel Angel entre otras obras importantes, pero el tiempo nos hace escoger y yo prefiero ver las pinturas de la Pinacoteca de Brera. Eso lo haremos por la tarde porque aquí, delante del Castillo, está la parada de Metro Cairoli que cogemos para ir a la auto a descansar y esperar a que pase un poco el calor tan exagerado que hace..




Despues de esto… ¡hala! A caminar de nuevo en busca de la Pinacoteca Brera situada en el Palazzio de Brera construido para los jesuitas entre 1651 y 1733.
Entramos en  el patio interior, con dos galerías y subimos al museo.


Tiene obras conocidas como el Cristo de Mantegna, cuadros de Ribera, Piero della Francesca, Rafael, Caravaggio, Tintoretto, Veronés y algunos del siglo XIX y XX de autores conocidos como Picasso, Bonard, Modigliani y un sinfín de ellos más. Tiene una colección muy bonita de cuadros italianos, sobre todo venecianos, no tan conocida, pero realmente bonita.


Este barrio de Breda es una zona muy animada con bares y terrazas 



y callejeando por él, pasamos por la Iglesia del Carmine 



para ir a desembocar en las Galerías Vittorio Enmanuelle, que me recordaron a las Galerías Saint-Hubert de Bruselas por su estructura de hierro y cristal. Se construyeron como calle comercial entre la Piazza de la catedral y la de la Scala. La Galería tiene forma de cruz que se abre con un gran arco de triunfo hacia la plaza del duomo y en su interior, entre las tiendas más exclusivas, se encuentran bares y restaurantes.






Volvimos de nuevo a la Catedral para ver si permitían pasar por la girola, pero nos quedamos con las ganas. Vimos lo que nos permitieron y nos fuimos a hacer una de las cosas que más me gusta: callejear. 



Caminando por las calles nos llamó la atención el pavimento que tienen muchas de ellas: alquitrán. Con el calor había perdido la dureza y los zapatos se hundían dejando marcas.




Después de un buen rato llegamos a la Plaza donde se encuentra el famoso Teatro alla Scala, donde actúa la gente ilustre de la ópera y la música. En la fachada coronada por un tímpano se encuentra el Carro de Apolo.



De nuevo, caminando en dirección a la autocaravana pasamos por el llamado  “cuadrilátero de la moda”, ése en el que se ubican los más conocidos diseñadores de la alta costura europea. Y entre tiendas de ropa, bolsos, zapatos y complementos de "precio ajustado" se ubican grandes residencias  y palacios.




Nos dejamos muchas cosas por ver y hacer pero nos fuimos satisfechos de Milán a continuar nuestro "giro italiano"



6 comentarios:

  1. Este año, en casa, estabamos pensando visitar el norte de Italia, y estabamos barajando muy en serio Milán, Pisa... y toda esa zona. Viendo estas fotos, cada vez lo tengo más claro, más temprano que tarde, voy a pasarme por las calles de Milán...

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    1. No te arrepentirás. A nosotros no nos importaría volver. Saludos!!

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  2. Estupendas fotos de una gran ciudad, gracias por compartirnos.

    PTB

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  3. Ese ascensor al techo del Duomo me dió terror. Si fallaba quedábamos como Sardinas enlatadas. No le pisaron al Toro en la Galería?

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    1. No recuerdo nada desagradable en la subida al Duomo, quizá lo hicimos por escalera. En cuanto al Toro de la Galería, no sabíamos la tradición ni coincidimos con nadie que lo hiciera. Así es que no, nos quedamos sin pisarle los genitales al toro. Saludos!!

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